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| Pon tu pensamiento en mí |
Por. José A. Montoya
Cuba - Es posible que si usted le pregunta a los sabiondos cubanos que se las saben todas en los asuntos políticos de Cuba y se pasean por todos los programas de televisión y radio de Miami ?’¿Quién era Clavelito en Cuba? seguro que se desprenderían para Google a buscar información y después salir a alardear cómo si lo supieran de toda la vida, y esta es la moraleja de esto, “Para poder expresar opiniones hay que estar documentado desde el principio y no comenzar por el final” y ese es el mal que aqueja a nuestra nación cubana, que se está comenzando por el final de la jornada y por lo tanto, existen los idiotas que nos dicen “Que tenemos que abrir nuestras mentes” quisiera saber si por ejemplo aquellos que han arrastrado un grillete, lo han separado e incluso asesinado a sus hijos y familiares, esclavizados por siglos, recibido todo tipo de maltrato físico y moral, pregunto si esos idiotas les pueden decir “Que abran su mentes y perdonen al criminal, esclavista, opresor” seguimos mal, muy mal, porque el que comienza a a valorar desde el final es precisamente el que nos traerá otro nuevo principio peor.
Ahora ¿Quién era Clavelito en Cuba? según me contaban mis mayores, padres y abuelos, se trataba de un espiritista o alguien que daba consejos espirituales y decía “Pongan un vaso de agua encima de la radio y su pensamiento en mí” el hombre decía que si le tocaban la puerta de la casa su mensajero y tenían puesto su programa, pues le regalaban una bolsa de comida, y cómo en esa época los años 30, 40 y 50 en Cuba se estaban muchos casi la mayoría del pueblo cubano comiendo un cable, recuerden la era del fuete “Año 44 creo” pues mi bisabuela que era media ciega lo escuchaba a diario, un día mientras escuchaba a Clavelito mi padre un muerto de hambre fue para buscar algo a la casa mi bisabuela, con su jaba el pobre, tocó la puerta, mi bisabuela salió corriendo media ciega, abrió la puerta y al ver a aquél hombre con la Jaba frente a la puerta creyó que era Clavelito y lo arrastró por la Java a mi padre, la bisabuela decía “¡Tengo su programa Clavelito¡ ¡deme la Jaba!” y señores, así están algunos cubanos hoy día, arrastrando la jaba equivocada aunque no parezca vacía.